Fueron incinerados restos del exdictador Manuel Antonio Noriega — Panamá

Ajustar Comentario Impresión

El ex dictador Manuel Antonio Noriega falleció a los 83 años, luego de estar prisionero por una condena de más de 60 años por asesinatos y desapariciones durante su régimen en Panamá. Una veintena de policías llegó hasta el hospital Santo Tomás de la capital la madrugada el martes para resguardar el lugar.

Así lo dice una misiva publicada en la cuenta de Twitter del presidente del partido y diputado de la Asamblea Nacional (AN-Parlamento), José Luis Varela, hermano del jefe del Estado panameño.

El Partido Panameñista, del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, recordó hoy que "fue un fuerte opositor a la dictadura militar y del general Manuel Antonio Noriega", fallecido el lunes a los 83 años, y opinó que la familia del exdictador "merece un sepelio en paz".

El exhombre fuerte de Panamá había sido operado el pasado 7 de marzo de un tumor benigno en el hospital público Santo Tomás de la capital panameña, pero después de la cirugía tuvo un sangrado cerebral, por lo que volvió a ser intervenido.

"Luchamos en las calles para recuperar nuestros derechos ciudadanos, lucha que dejó varios muertos en nuestras filas y en muchas familias panameñas", indica el comunicado del Partido Panameñista.

Las calles de la ciudad de Panamá estaban en calma, sin manifestaciones a favor o en contra del exdirigente.

Pasó sus últimos días en estado crítico en el hospital capitalino, al que llegó procedente de la casa de su hija Sandra gracias al arresto domiciliario temporal autorizado por la Justicia el pasado 28 de enero, para que cumpliera adecuadamente el pre y el postoperatorio. Su caída marcó el fin del control militar que se inició en 1968 con su mentor, el general Omar Torrijos.

En su sección dedicada a las noticias de América Latina, CNN registra los detalles de lo que fue bautizado como el "Juicio del siglo", cuando "Noriega fue procesado en los Estados Unidos bajo cargos de extorsión, lavado de dinero de drogas y tráfico de drogas".

Noriega fue condenado en ausencia por tres casos de homicidio que nunca admitió: la decapitación del médico guerrillero Hugo Spadafora en 1985 y el fusilamiento del mayor Moisés Giroldi y de un grupo de militares que participaron en una fallida rebelión en 1989.

El mandato de Noriega y su relación con Washington empezaron a tambalearse después del asesinato de Spadafora y de que aumentaran las evidencias sobre sus lazos con el cartel de Medellín.

El exdictador "no era fiscal, no era procurador, era el hombre que mandaba pero durante su régimen había una Corte Suprema, había magistrados, fiscales, procuradores, que fueron cómplices o que al menos sabían cosas y no hablaron", apuntó el coronel. Pero mientras Noriega se relacionaba con Estados Unidos, sumergía a su propio país en una crisis económica, política y social.

Comentarios